Pedro Sánchez: «Los que queremos que España avance somos muchos más y así seguirá siendo»

ELECCIONES 23J

El líder del PSOE, Pedro Sánchez, compareció en la sede del PSOE flanqueado por la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, y la presidenta del partido, Cristina Narbona, y acompañado también por su mujer, Begoña, y por el diputado Santos Cerdán
El líder del PSOE, Pedro Sánchez, compareció en la sede del PSOE flanqueado por la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, y la presidenta del partido, Cristina Narbona, y acompañado también por su mujer, Begoña, y por el diputado Santos Cerdán Rodrigo Jiménez | EFE

El líder del PSOE celebra el fracaso de las derechas y buscará la investidura

24 jul 2023 . Actualizado a las 10:27 h.

El principal enigma a descifrar hace menos de dos meses, cuando Pedro Sánchez asumió como propia la derrota en las elecciones autonómicas y municipales, y decidió someterse a un gran plebiscito popular, adelantando las generales, era cómo iba a salir vivo de esta. A su favor jugaba que ya había muerto y resucitado una vez, cuando se negó a abstenerse para investir presidente a Rajoy, y el aparato del PSOE lo obligó a dimitir. Que se había sobrepuesto a retos jamás antes vistos: una pandemia que lo obligó a encerrar a todo un país en casa durante tres largos meses, una guerra en Europa que encareció el coste de la vida hasta cifras que no se recordaban... ¿Cuál sería en esta ocasión el truco del gran tahúr? ¿Qué tirabuzón faltaba por conocer de su repertorio?

El reto de sobrevivir parecía imposible hasta casi las diez de la noche de este domingo, cuando a las puertas de la sede del PSOE en la calle Ferraz de Madrid apenas se habían acercado un centenar de simpatizantes, que ocupaban las dos aceras y veían cómo los coches seguían circulando. El propio Sánchez, cuya presencia había sido anunciada para las 9 de la noche, prefirió seguir la noche electoral desde el palacio de La Moncloa y llegó a la sede del partido cerca de las once de la noche.

Sobrevivir era una tarea hercúlea porque la imagen de Sánchez estaba muy deteriorada, la moral del partido por los suelos y la ola de Feijoo, con o sin Abascal, parecía imparable. Sánchez defendió hasta el pasado viernes en Getafe que iba a ganar las elecciones, pero se interpretó como el habitual discurso oficial dirigido a no perder demasiados votos. La prueba es que, cuando el escrutinio empezó a superar el 20 %, el 25 % y el Partido Popular no acababa de adelantar al PSOE, a una persona que trabaja codo con codo con Sánchez se le pusieron los ojos como platos. El objetivo realista, con el que la mayor parte de los simpatizantes socialistas se habrían conformado, era «evitar que la derecha llegara al poder en España, trasladar un mensaje a Europa».

Pero según fue avanzando el recuento, la posibilidad de volver a gobernar otros cuatro años dejó de ser una locura. Durante un buen rato, además, parecía verosímil que el PSOE ganara el PP en el número total de votos. Y fuentes socialistas recordaron la propuesta de Feijoo, que aseguró que si no era el más votado, se abstendría para que Sánchez fuera presidente. El recuento en Madrid acabó con esa posibilidad, pero poco a poco la calle Ferraz se fue llenando de simpatizantes.

Música festiva

Lo siguiente fue retirar el sonido de las televisiones, en las que los líderes de las fuerzas minoritarias empezaban a hacer balance, y empezar a pinchar en la megafonía del edificio, dentro y fuera, música de fiesta: Bizarrap, Rigoberta Bandini, La Casa Azul...

Sánchez salió al balcón a las doce menos cuarto de la noche, acompañado de su esposa, Begoña Gómez; de la presidenta del partido, Cristina Narbona; de la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, y del secretario de organización, Santos Cerdán.

Su intervención fue muy corta, pero con un mensaje que todo el mundo entendió sin dificultad: tiene la intención de seguir en La Moncloa otros cuatro años. Comenzó recordando que después de las elecciones autonómicas y municipales del 28 de mayo, en las que el PP arrebató gran parte del poder territorial al PSOE, convocó elecciones anticipadas porque creía que España tenía que decidir qué rumbo tomar: «Un rumbo de avance en los próximos cuatros años o un rumbo de retroceso como plantea el bloque involucionista de PP con Vox». «Creo que España ha sido bien clara, España y todos sus ciudadanos que han votado han sido meridiana y rotundamente claros: el bloque de involución, de retroceso, que planteaba una derogación total de todos los avances que logramos estos cuatro años ha fracasado», proclamó. «Aquellos que planteaban el machismo, el retroceso en derechos y libertades, han fracasado y el bloque involucionista de PP con Vox ha salido derrotado. Somos muchos más los que queremos que España siga avanzando a que siga el retroceso de PP y Vox», señaló.

Mejor que en el 2019

Además, destacó que el PSOE ha logrado en estas elecciones generales «más votos, más escaños y más porcentaje» de apoyos que hace cuatro años, por lo que dio las «gracias de corazón» y aseguró que es «un orgullo, un honor y una enorme responsabilidad» representar a su partido. «Así que, españolas y españoles, compañeras y compañeros, somos más, muchos más, los que queremos que España avance, y así seguirá siendo», concluyó, en clara referencia a su intención de presentarse a la investidura e intentar gobernar en coalición con Sumar, con el apoyo parlamentario del PNV, Esquerra, Bildu y BNG, y con la abstención de Junts.