Todos los partidos políticos y sindicatos participaron en la inauguración de la plaza en honor del sindicalista
Fue una jornada repleta de actos para rememorar los acontecimientos del 10 de marzo de 1972, pero por encima de la colectividad, de la fiesta del Día da Clase Obreira Galega, ayer hubo un protagonista indiscutible: Manuel Amor Deus. Este año, tras el acuerdo unánime de la corporación, el Concello inauguró por la mañana en el barrio de Esteiro, frente a una de las puertas de la antigua Bazán, puesto de trabajo durante décadas del que fuera líder de las Comisiones Obreras de Galicia, una plaza en su honor, minutos después de celebrar el acto institucional del 10 de Marzo frente al monolito de As Pías.
Fue un acto corto, pero el único que representó el consenso, con representantes de todas las fuerzas políticas y sindicales de la comarca, divididos en otras ceremonias de la jornada. La mayoría de los concejales de la corporación, decenas de ciudadanos anónimos y los máximos responsables de CC.OO., UGT, CIG y USTG se dieron cita en la plaza, en donde también estuvieron presentes la ex mujer del homenajeado, Fina Varela, su compañera, Rosa Mosquera, y los hermanos del sindicalista, Tino, Carmela y Gloria.
El hijo de Amor Deus, Germán, fue el encargado de descubrir la placa en la plaza que lleva ya el nombre de su padre, y que reza: «En homenaxe a un traballador e sindicalista na procura da xustiza e igualdade, loitador antifascista, comunista de convición e soñador dun porvir emancipado».
Germán Amor hizo extensivo el reconocimiento de la corporación ferrolana a su padre «a toda a xente que loitou antes, con el e que continúa loitando» y cerró su discurso enviando «unha aperta moi grande e saúdo fraternal para os que caeron na trampa da patronal que se chama asbestose». Una enfermedad que derivó en el cáncer de pulmón que se cobró la vida de Amor Deus hace casi tres años.
«Para min é un orgullo de ser fillo de ser quen son e para o meu pai era un orgullo ser de Ferrol, que no 10 de marzo do 72 perdeu o medo, rachou coas cadeas do franquismo e foi un exemplo de solidariedade e de compromiso», dijo.
«Unha cidade obreira»
El secretario general de CC.?OO., Ignacio Fernández Toxo, recordó que Ferrol «é unha cidade obreira que ten dado mostras máis que suficientes a si mesma, a Galicia e ao conxunto do país da súa vontade pola loita das liberdades» y en ese marco, las Comisiones Obreras «foron a expresión dun intre histórico». Sin embargo, reseñó que, si Amor Deus estuviese vivo, participando en el acto de descubrimiento de la placa en la plaza que lleva su nombre, rechazaría el homenaje individual para reivindicar que fuese «un recoñecemento ao conxunto do movemento sindical de Galicia e de Ferrol».
El secretario de CC.?OO. también recordó a otros líderes de la central, como Riobó, Iglesias, Torrente y Tonecho, que como Amor Deus, «deixaron a súa vida traballando na construción naval» y cayeron víctimas del amianto. «A sociedade española débelles unha reparación a todas as persoas que sufriron e que padecen as secuelas desta lacra», afirmó.
Justificación
El alcalde, Vicente Irisarri, aseguró que «decisións como esta» -en alusión a la dedicatoria de una calle a Amor Deus- «xustifican para min o meu paso polo Concello». También rindió tributo público a todos aquellos que lucharon por la democracia, a los que aseguró que «teñen aquí unha praza» y a las familias, que «sufriron no anonimato».
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