Sus compañeros y amigos no pudieron contener la emoción ante su regreso
Con muchas lágrimas, sonrisas y abrazos. Así recibieron los amigos y familiares a la cooperante española Alicia Gámez apenas pisó suelo español. El júbilo por su liberación fue compartido además por el presidente de la Generalitat catalana, José Montilla; el alcalde de Barcelona, Jordi Hereu, y la alcaldesa de Hospitalet de Llobregat, Núria Marín, que se unieron a las manifestaciones de cariño para con la recién liberada.
Sin embargo, y no podía ser de otra manera, la noticia de la liberación de Alicia fue recibida por sus compañeros de la oenegé Barcelona Acció Solidaria y por sus familiares con gran alegría, pero al mismo tiempo con una satisfacción contenida, ya que «aún permanecen en cautiverio los otros dos compañeros». Así relató Josep Carbonell el momento en que el hermano de Alicia, Germán, que viajó el martes a Burkina Faso junto a la secretaria de Estado de Cooperación, le comunicó que la cooperante ya estaba en libertad. «Le llamé al hermano, no me cogía, hacía otra llamada, pero no había manera, hasta que al final me llamó él y me dijo: 'Carbo', la tengo al lado».
Los compañeros del juzgado de primera instancia en el que trabaja Alicia no se podían creer la noticia, que recibieron emocionados y con lágrimas en los ojos. Una decena de ellos siguieron en directo por Internet la comparecencia de la vicepresidenta del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, anunciando su liberación. La emoción era incontenible.
La magistrada del tribunal, Montserrat Sal, explicó que los compañeros de Alicia rechazaron cubrir la vacante de la cooperante durante este tiempo de secuestro y prefirieron repartirse el trabajo entre todos. «Es una amiga y compañera muy querida», afirmó.
Huella entre sus colegas
Y es que el hecho de que lleve seis años dedicando sus vacaciones a viajar por el oeste de África a bordo de la caravana solidaria ha dejado huella entre sus colegas de oficina. «Estamos muy contentos, pero tenemos el corazón divido por los otros compañeros y sus familias», señaló Carolina Prats, una de sus colegas, quien agregó que durante estos meses han vivido «una agonía». «No nos lo creemos, ha sido muy duro, tenemos ganas de verla, de que vuelva al trabajo y de darle un fuerte abrazo, estamos muy contentos», señaló a su vez otra compañera, Nuria Bonet.
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